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LA ETIQUETA DE LA TIZA

publicado a la‎(s)‎ 12 nov. 2011 11:20 por Juan López   [ actualizado el 12 nov. 2011 11:20 por Jose Manuel Domingo ]

Bert van Manen

 

Todos los billaristas usamos la tiza sobre nuestra suela para evitar una pifia. 
Si de todas maneras pifiamos, no culpamos a la tiza, culpamos a la suela. 
Y luego vamos a la taquera a sacar otra flecha al tiempo que decimos “Odio esta flecha”. 
Esta segunda flecha no es tan buena como la primera, pero empezamos la partida 
con una buena excusa. El cambio de flecha tiene la única finalidad de decirle al público 
que la pifia no fue culpa nuestra (aunque, de hecho, lo fue).

 

Pero mi intención no es hablar de flechas. Quiero hablar de la tiza y de su principal
 función: aplaudir una buena carambola del rival. Se toma la tiza y se da un golpecito 
con ella contra el taco una o dos veces.

 

También en esta ocasión estamos frente a una acción dirigida básicamente a los 
espectadores. Con este gesto, usted le está diciendo al público que usted es un tipo 
correcto, un tipo con buena actitud. Esto tiene poco o nada que ver con su verdadera 
apreciación del tiro. A usted no le gustó para nada la carambola 
(especialmente porque usted fue la víctima) pero se cumple con el ritual y se 
golpea el taco con la tiza.

 

Además, este gesto sirve para contener el nivel de motivación del oponente.

¿Me explico?

Supongamos que usted ejecuta un gran tiro. ¡Una carambola maravillosa!

El público recompensa esta acción con un gran aplauso, pero su rival permanece 
con un rostro serio y no hay golpecito con la tiza. Esto se asemeja a un insulto 
y usted piensa: “Cretino, no se imagina lo que se le viene encima. No perderé 
esta partida así me tenga que comer esas bolas sin pimienta y sin sal.

¿Lo entienden ahora?

 

Veamos ahora algunos tipos de aplauso con la tiza

1) El golpecito falto de sinceridad de principio de partida. Éste necesita 
pocas explicaciones. Después de una carambola común y banal del oponente, 
usted golpea con la tiza pero su objetivo es sólo sentar el precedente de que usted 
es un tipo simpático. La partida va 3-4 en un duelo a 40 carambolas, así que 
¿quién se preocupa?

 

2) El golpecito de simpatía. Usted tiene la partida en el bolsillo. Va adelante 35-8 en
un encuentro a 40 carambolas, entonces lo que usted está haciendo con el golpecito 
sobre el taco es tirándole un hueso al pobre tipo confundido. Cualquier carambola 
sencilla es digna de felicitación por parte del virtual vencedor.

 

3) El golpecito irónico. Su rival hace una carambola de chiripa evidente y usted da 
el golpecito con la tiza. Hay que precisar que este comportamiento es riesgoso 
(por lo provocador) pero no es abiertamente hostil. Acompáñelo con una sonrisa 
y saldrá usted ileso.

 

4) El golpecito sarcástico. Su oponente realiza una chiripa disimulada y se 

queda tranquilo como si la hubiera querido jugar así. No hay señales de disculpa 

y a usted esta actitud lo saca de casillas. Es posible que el auditorio se haya 

percatado de esta situación o no, pero usted SABE que fue un tiro de suerte del tipo.

 Lo que usted le está queriendo decir con el golpecito en el taco ee

: “ yo ME DI CUENTA”. Esta actitud ES hostil.

 

5) El golpecito Arie Weijenburg (un excelente tribandista holandés). Este golpecito 
lleva su nombre por la rapidez que tiene este jugador para anticipar el desenlace 
de los tiros de su rival. Cuando su oponente golpea su bola y faltan aún 5 o 6 bandas 
para saber si habrá carambola o no, los espectadores están en suspenso y 
Weijenburg golpea con su tiza para “felicitar” a su rival. Unos segundos más tarde 
se comprueba que, efectivamente, se realiza la carambola. Lo que él hace es 
desplazar la atención puesta sobre el adversario hacia él mismo. El golpecito 
de Weijenburg le roba todo el protagonismo a la carambola del rival puesto 
que él ya ha anticipado el resultado.

 

6) El golpecito Raymond Ceulemans. Es más o menos lo opuesto al golpecito 
Weijenburg. Si usted asiste a una reunión de negocios, no diga nada durante 
los 10 primeros minutos. Esto le garantizará ser escuchado con toda la atención 
cuando finalmente se decida a hablar. Ceulemans da muy pocos golpecitos sobre 
su taco. Y además, ¿por qué tendría que hacerlo? Para su nivel, muy pocas 
carambolas deben ser extraordinarias. Mientras que el gesto de Weijenburg 
precede la respuesta del auditorio, el de Ceulemans llega después. Después 
de que se han apagado todos los aplausos y que reina de nuevo el silencio, 
Ceulemans da su golpecito con la tiza. Lo que está queriendo decir es: “ESTA VEZ, 
sí tienen razón, muchachos. ESE fue un buen tiro”. Distinto método, resultado 
idéntico. Del mismo modo que Weijenburg, Ceulemans ha desplazado 
la atención hacia él mismo. Le está diciendo a todo el mundo que él es el alfa y 
el omega de este juego y que no lo olviden.

 

Mi consejo personal: Sea muy, muy parco con esos golpecitos de felicitación 
enumerados del 1 al 6. En cambio, sea generoso con el golpecito número 7 si su 
intuición como amante del juego se lo dicta.

 

7) ¡Vaya! Ese fue un hermoso tiro.

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